Desbloqueando niveles: mi maternidad como un videojuego real
Por Andrea, chef, asesora en BLW y mamá de gemelos
Si creciste en la era de los videojuegos, sabes que los niveles siempre se ponían más difíciles. Justo cuando pensabas que dominabas el control… aparecía un desafío nuevo.
Así he vivido mi maternidad desde el día cero: desbloqueando niveles junto a mis gemelos. Algunos fáciles, otros que parecían imposibles. Y aunque leí manuales, recibí consejos de amigas y asistí a charlas, descubrí que cada hijo te enseña a su manera cómo “jugar” este gran juego.
Primer nivel: la lactancia
Mi plan era perfecto: apego precoz, lactancia materna exclusiva, cero interferencias. Pero la vida tenía otro guion: cesárea de emergencia, fórmula en cuidados medios, problemas de agarre… y mucho llanto.
Poco a poco fuimos aprendiendo juntos. Entre tropiezos, biberones y noches sin dormir, un día logré colocar a los dos al pecho yo sola. ¡Nivel desbloqueado!
Los brotes de crecimiento: todo se reinicia
Apenas dominé la lactancia… llegó el primer brote de crecimiento. Todo lo aprendido se tambaleó. Mis “superpoderes” recién adquiridos fueron puestos a prueba.
Superamos brotes, cólicos, regresiones del sueño y llegamos a los 6 meses empoderados y listos para el siguiente nivel: la alimentación complementaria.

El nivel soñado: alimentación complementaria
¡Por fin! Mis bebés sentados en sus sillas, explorando manzanas horneadas y panquecas de avena. Diseñé un plan para que probaran más de 100 alimentos durante esta etapa.
Pero el videojuego seguía:
- Dientes que cambiaban su humor.
- Comidas al suelo.
- Nuevos alimentos ignorados.
Más niveles inesperados
Se sumaron:
- Regresiones de sueño.
- Ansiedad de separación.
- Días de berrinches y noches largas.
Mi plan perfecto quedó en pausa, y aprendí a abrazar cada nivel, incluso los más caóticos.
Hoy: jugando en modo experto
Con 16 meses, vamos por el nivel de:
- Dentición (¡muelitas incluidas!).
- Berrinches y primeros intentos de independencia.
- Moretones de cada exploración.
Cada día mis hijos me ponen un reto nuevo y me obligan a crear estrategias distintas.
Mi invitación para ti
La maternidad no es una competencia de quién desbloquea más niveles rápido, sino un viaje único. Cada desafío viene con su recompensa: aprendizaje, resiliencia y amor.
💡 Disfruta cada nivel, aunque sea difícil. Ninguno se repetirá.
¡Feliz nivel desbloqueado, mamá! 💜
Este tuvo que ser de los primeros relatos que contaba porque siento que mi maternidad se ha definido por los niveles desbloqueados.

Si eres una mamá millennial como yo, alguna vez tuviste que enfrentarte a un video juego donde los niveles cada vez se hacían más difíciles, incluso, dependiendo del juego, pasabas por varias buenas rachas y zaaassss, te volvía a costar un montón uno de los próximos niveles.
Así mismo he vivido mi maternidad desde el día CERO, desbloqueando cantidad de niveles que, si miro atrás, me sorprendo de todo lo que he aprendido y de todos los niveles que hemos desbloqueado (los gemelos yo).
Pasa que, aunque te leas todos los manuales, aunque te aconseje tu amiga que tiene 3 hijos, y aunque hayas asistido a todas las charlas de maternidad, cuando sales al campo de batalla, tus hijos te enseñan que nada es como lo planeabas vivir, haciendo de cada maternidad una experiencia única, en la que cada una, tiene una técnica diferente para desbloquear niveles.

En mi caso, todo empezó con la lactancia, me sentía empoderada, había leído demasiado, tenía una asesora fabulosa que me acompañó desde que estaba embarazada, a través de ella, conocí a una super mamá de gemelos que dio lactancia materna exclusiva (mi sueño), con la que había diseñado un plan de parto para que hiciéramos apego precoz y el único alimento que recibiéramos fuera LECHE MATERNA.
El “video juego” empezó desde el nacimiento, por ser una cesárea de emergencia, todo cambió, los niños fueron llevados a cuidados medios donde recibieron su primera dosis de fórmula… no pasa nada (pensé) sigamos con el proyecto y apenas los reciba, pues solo les ofreceré de mi pecho.
Bien; los bebés se habían acostumbrado a su fabulosa mamila, tuve problemas de agarre, me costaba un mundo encajarlos juntos… y pare de contar… seguíamos con fórmula y en paralelo el atropellado proceso de la lactancia.
Pasaron los días y la cosa fue mejorando, hasta ser una experta colocándolos sola en el pecho (los dos a la vez), POR FIN, desbloqueamos el nivel de la lactancia.
Pasados dos días de este nivel “pro”, llega el primer brote de crecimiento, en el que todo lo que habíamos aprendido se desmoronó, tocaba lidiar con esta nueva situación poniendo a prueba mis capacidades y mis aptitudes apenas descubiertas de manejar el pecho con twins.
Bueno, logramos superar la lactancia, los brotes de crecimiento, las regresiones de sueño, las noches largas, los cólicos, y llegamos a los 6 meses regios y empoderados (bebés y mamá), en este momento, estábamos ya demasiado cómodos con nuestros roles, ellos ya empezaban a arrastrarse, se volteaban y se mantenían sentaditos en sus sillas, yo, por su parte, lista para iniciar el nivel que siempre soñé: la alimentación complementaria ¡¡Divinos!! Probaban manzanas horneadas con una mano mientras con la otra se llenaban el resto del cuerpo con las sobras de las panquecas de avena, elaboré un menú en el que ellos pudieran probar más de 100 alimentos durante el período de alimentación complementaria… y nuevamente
¡APARECIERON MAS NIVELES!
Los dientes, cambiaban su humor, ya no querían ver la manzana, el suelo era el destino final de mis panquecas y los nuevos alimentos eran ignorados.
Una que otra regresión de sueño y la llamada ansiedad de separación me hacían los días mas difíciles pues descansaba poco y los niños mas demandantes.
Mi plan de alimentación se quedó en una gaveta junto a mi dignidad, tuve que perder esa batalla y no adelantarme a sus procesos, decidí entonces disfrutar cada vez mas los niveles a los que me desafiaban día a día mis hijitos, de salud y un poco de malestares… los viví intensamente, los abracé y fue parte de cada nivel.
Hoy en día, con 16 meses, vamos por el nivel de la dentición (muelitas), los berrinches, la independencia y los moretones. Ellos cada día se superan y me hacen crear estrategias diferentes todos los días.
Te invito a que disfrutes el paso de los niveles y que cada uno de ellos los desbloquees con la mejor actitud, pues esos niveles, no podrás volver a repetirlos (sean buenos, o sean un poco más estresantes).
Serán únicos en su momento, ellos estarán dispuestos siempre a colocarnos nuevos desafíos y nadie sabrá mejor que nosotras mismas, cuales serán las mejores vías para llevar de la mano a nuestros hijos.
Criemos desde el amor y la consciencia para formar niños empáticos y sanos desbloqueando niveles con buena cara.





